.Solista Kei Solvang, piano
.Sala de la Casa Museo de Edvard Grieg, Troldhaugen,
Bergen, Noruega
.16 de junio de 2026
La
pianista Kei Solvang interpretó una selección de obras pertenecientes a la
colección de Piezas Líricas de Edvard Grieg (1843-1907).
El conjunto de dichas piezas abarca 66 obras, escritas entre 1867 (opus 12)
a 1901 (opus 71) y constituye un corpus central en la producción pianística del
compositor. En efecto, combinan ritmos y formas danzantes, de gran belleza e inspiración
melódica, con progresiones armónicas y acentos tajantes, en un tejido de
cambios de compás y variaciones dinámicas en toda su extensión. El permanente
cambio hacia elementos tan bellos como inesperados es una marca de este corpus.
Filiadas las
piezas de referencia en el nacionalismo romántico, las formas tradicionales
noruegas son una fuente de inspiración más que una utilización textual de sus
métricas.
Podemos
datar las obras seleccionadas para el concierto entre aproximadamente 1873 la
del opus 19; 1885 las del opus 43;
1892/93 la del opus 54; y 1901 la del opus 73. De la simple enumeración,
advertimos que solo las piezas del opus 19 fueron escritas en la residencia
anterior de Grieg y que el resto lo fue en el lugar donde las escuchamos, la
residencia en la que vivió desde 1886.
Cada pieza
tiene una narrativa propia, con motivos repetitivos que van mutando, o
desarrollos en forma de lied (ABA) o en forma rondó, con un refrán que se
reitera y alterna con diferentes episodios; tal como sucede en otros opus, como
el último movimiento del concierto en Fa de Gershwin o también en el último
movimiento del nro. 2 de Bela Bartók: a la exposición de un motivo central, o
refrán, suceden distintos episodios, presentados a partir del refrán al que se
vuelve entre cada episodio. El opus 65 nro. 6, como sucede en varios de los
conciertos para piano de Mozart, parece responder a la forma rondó/sonata: el
motivo central funciona como una exposición y los episodios como un desarrollo
y re exposición, para finalizar con una suave nota final luego de la coda; ello
sucede con alternancia de ritmos terciarios y de un marcado 2/2 en el
desarrollo centra, contrastante con el resto del material El motivo inicial es ascendente, se mantiene
en una altura donde es desarrollado y baja para, inmediatamente, conducir a un
elemento nuevo.
Es decir, que ese fluir tan imaginativo
como delicado es expuesto dentro de una forma muy elaborada y requiere una gran
ductilidad en el fraseo y a la vez la energía que demandan los pasajes más
intensos.
Las obras
interpretadas fueron; Primavera, op. 43,
nro. 6; Mariposas, op.43, nro. 1;
Día de esponsales en Trolhaugen, op. 65,
nro. 6; En mi país natal, opus 43
nro. 3; Marcha de los trolls, opus
54, nro. 3; Víspera de verano, opus
71 nro. 2 y Escena de Carnaval, opus
19., nro. 3.
Sucede que cuando la música tiene en sí una gran belleza melódica el
oyente repara en eso antes en la complejidad dada por ese permanente cambo de
intensidades y el dominio formal
absoluto que el intérprete debe tener para lograr la espontaneidad que
es la esencia de un lenguaje eminentemente pianístico: en efecto, explora las
posibilidades expresivas del instrumento y logra una línea musical que parece
una improvisación.
En el
diálogo posterior al concierto con la pianista quedó muy claro este aspecto: un
intérprete debe tener el dominio formal de una estructura compleja y la fluidez
para hacerla grácil, flexible y elegante.
Nacida en
Japón, en 2002, Kei Solvang ya tiene una trayectoria extensa. Basta escuchar un
registro como el de la Partita nro. 2, en do menor, BWV 826 de Bach para hacer
evidente su poder de abordar texturas muy complejas y diferentes entre sí. Se
refirió a su preferencia por las obra de
Beethoven de su período medio y por Debussy. Por lo demás, se trata de una
persona sumamente accesible al diálogo y dueña de una elegancia y soltura a la
hora de referirse –en un inglés perfecto- a cada obra.
Mencionó lo
entrañable que este repertorio es para ella.
Kei Solvgang
se perfecciona en Alemania. Asimismo, oportunamente fue aceptada para estudiar
en la Academia Grieg para jóvenes talentos, Universidad de Bergen. Entre 2019 y
2022 fue miembro del programa de talentos de la academia Jiri Hlinka, una
entidad internacional con sede en Bergen.
Ha
obtenido premios en diferentes concursos internacionales y, entre otros logros,
ha sido finalista en la competición
Cecilia International Competition y primer premio en la Competición Orbetello
para piano. Ha recibido distintas becas.
La
oportunidad de escuchar una selección de las Piezas Líricas de Grieg en la casa
del gran compositor, lugar en el cual la mayor parte de ellas fue escrita, por
parte de una intérprete como Kei Solvang fue una experiencia musical de excepción.
Eduardo Balestena


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