.Daniela Salinas, piano
.Teatro Colón de Buenos Ares, Salón
Dorado, 6 de junio, hora 19.
La
pianista Daniela Salinas brindó un concierto en el salón dorado del Teatro
Colón con un repertorio íntegramente dedicado a compositores americanos.
La
variedad de autores abordados, los distintos lenguajes y el amplio espectro de
recursos musicales de creaciones de corta duración significaron una propuesta
por demás variada, interesante en lo musical y demandante en lo interpretativo.
La
maestra Salinas hizo una referencia, formal y estilística, de cada una de las
obras que integraron el repertorio.
El Intermezzo nro. 1, de Manuel
Ponce (1882-1948) abrió la presentación. En su brevedad, es una obra de
gran belleza que se basa en un sencillo
motivo con un momento de enunciación y otro de respuesta que, luego de una
breve introducción, es presentado en el compás 8 en lo que surge también como
el establecimiento de su centro tonal; el motivo luego irá teniendo cambios en
el registro y en el tempo, para
volver a su disposición inicial con la indicación de tempo primo y luego llevar a cabo otro breve desarrollo.
El
segundo trabajo fue el Preludio (canción)
de Carlos Guastavino (1912-2000)
Escrito en 1940 y descubierto en 2020. A diferencia de la anterior, el preludio
está concebido en una sonoridad amplia y en el trabajo sobre un tema inicial
que comienza con una nota suave y se intensifica, para luego discurrir muy
libremente como si el piano lo explorara hacia una sección de desarrollo, para
luego decrecer gradualmente.
Muy
contrastantes entre sí fueron el Preludio
de Bachianas Brasileiras nro. 4; Coral de Bachianas Brasileiras nro 4 y Dansa
do Indio Branco de Ciclo Brasileiro
de Héctor Villa-Lobos (1887-1959), En el primer caso, con un rigor que
habla de su admiración por Bach, el motivo central se encuentra ya en el primer
compás, con un tratamiento que se complejiza y cambia siempre desde un mismo centro
hasta el ritardando del final; casi
por oposición, el Dansa se encuentra
en un registro más grave y su material es una suerte de rápido ostinato en semicorcheas. El material
está planteado en esa reiteración y es indicativo de su conocimiento de los
ritmos folklóricos.
Las
siguientes obras, Noturno nro. 4 de José Antonio Pérez Prado (1943-2010; Odeón, de Ernesto Nazareth (1863-1934) y
Negaceando (choro) y Capoeirando,
de ocho estudios en forma de choro,
de Radamés Gnattali (1906-1988) van
desde la belleza calma y contemplativa a la compleja alternancia de ritmos de
jazz y de música folklórica brasilera.
Luego fueron
interpretados El gordo triste, en
arreglo para piano de Alejandro Sarmentero
y Lo que vendrá, de Tango de concierto arreglo de Pablo
Estigarribia, de Astor Piazzolla (1921-1992) de constantes cambios y una
compleja y rápida escritura, que hace que el material vaya siendo transformado
permanentemente, con acentos y breves momentos calma.
El
programa concluyó con Estudios sobre
Embraceable you, de siete estudios
virtuosos, arreglo de Earl Wild y Varaciones
virtuosas sobre Summertime, arreglo de Fazil
Say, de George Gershiwin
(1898-1937). La grabación de Earl Wild con la Orquesta Boston Pops bajo la
dirección de Arthur Fielder del Concierto en fa de Gershwin es referencial, así
también lo es este arreglo del gran pianista.
El tema
de Summertime siempre resaltado en su
enorme belleza melódica es tomado en las variaciones en todo el potencial que
tiene para lograr efectos muy diferentes de aquellos con los que fue concebido.
Daniela
Salinas presentó una selección de obras que en cada concepción son una cúspide;
demandan un amplio dominio formal tanto en lo puramente estético como en el
dominio técnico que requieren complejos pasajes rápidos o intrincados esquemas
rítmicos.
Dio muestra, con un dominio evidente
del instrumento y del repertorio, de su virtuosismo en obras que –por su alto
valor- es imperioso conocer y transitar.
Eduardo Balestena


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