.Solista Alicia Ciancio
.Centro Cultural Villa Victoria Ocampo, Mar del Plata
.5 de julio de 2026, hora 18
La
pianista Alicia Ciancio lleva a cabo una permanente actividad en distintos
espacios, esta vez, se presentó nuevamente en Villa Victoria Ocampo.
La
Sonata nro. 8, en do menor, opus 13, conocida por la denominación de Patética con la que la difundió su
editor, de Ludwig van Beethoven
(1770-1827), fue la primera obra del repertorio abordado.
Beethoven
escribió esta sonata en 1798, a la edad de 27 años, en ese estadio de su
carrera, concibió la que ya es una obra de madure en la que se encuentran consolidadas las ideas compositivas de los
opus posteriores del género. El Allegro
di molto con brio inicial (en compás binario, 2/2) comienza con un motivo
intrigante que conduce a un primer tema enérgico y sumamente rápido en el modo
menor. Escrito en la forma sonata el
movimiento es expuesto en tres temas, en lugar de los dos temas usuales de dicha
forma, el segundo de los cuales es en si bemol menor, es decir que en lugar de
modular al modo mayor, que sería lo esperado en dicha forma, la transición es
hecha al modo menor, para ir al mi bemol mayor en el tercer tema. Se produce
una sensación de cambio y desconcierto al mismo tiempo. Lejos de terminar allí,
los cambios hacen que la sección de desarrollo comience en sol menor, para ir
luego al do menor. Más allá de la energía de la obra, hay en ella innovaciones
en la concepción armónica.
El Adagio cantábile, segundo movimiento
está desarrollado en una forma de rondó simple (en lugar de lied ABA habitual
en los segundos movimientos) a partir de una melodía sencilla y sumamente
bella, llena de connotaciones que los diferentes episodios van expandiendo
El Rondó allegro final, en do menor y
compás 2/2 vuelve sobre temas de los anteriores movimientos y confiere a esta
obra tan importante en el desarrollo del género, de un fuerte sentido de
unidad.
La Sonata nro. 21, opus 53, en do mayor,
conocida como Waldstein, de Ludwig
van Beethoven, fue la obra siguiente del programa.
Se trata,
indudablemente, de una de las obras centrales, más innovadoras en el género y
en el lenguaje musical, de una fuerte impronta rítmica, contrastante, con
elementos musicales en pugna y una concepción armónica también diferente; compuesta
de manera coetánea con la Sinfonía nro. 3, opus 55 en mi bemol mayor, Eroica, y con la dialéctica de oposición
de la sinfonía, fue influida por la aparición del nuevo fortepiano Erard, en 1803.
Sumamente
compleja para la interpretación, el Allegro
con brio del primer movimiento comienza en el ritmo 4/4, con una serie de
acordes en pianísimo y un tema rítmico y expansivo que, al ampliarse a nuevos
elementos abre un aspecto sonoro inesperado, en el cual se suceden pasajes
breves de distensión hasta el regreso del motivo obsesivo que vertebra el
movimiento.
Sería
extenso enumerar los desafíos para el intérprete, baste decir que, como es
habitual en el compositor, el segundo movimiento Introduzione adagio molto , en fa mayor y ritmo 6/8 (28 compases) conduce, sin solución de continuidad, al Rondó allegro moderato en do mayor, en 4/4 (543 compases) del
tercer movimiento, en forma rondó (A-B-A-C- desarrollo- A-B-coda) en el cual, una
modulación inicial lleva a tema pastoral, precedido de un largo desarrollo de
sesgo misterioso, donde parece no suceder nada, pero del cual nace el referido
motivo pastoral del cual surge de nuevo una pugna de elementos que se suceden,
se enfrentan y desarrollan en una permanente transformación motívica y en
distintas modulaciones.
Luego de
casi una hora dedicada a dos sonatas tan importantes, la concertista sorprendió
con el anuncio de las siguientes, los Estudios
nro. 1, 2 y 5 del opus 10 de Frederic
Chopin (1810-1849) refiriéndose a las particularidades técnicas de obras a
la vez desbordantes y sumamente controladas, que combinan la amplitud de
registros con la imaginación poética (nro.1); la arquitectura tonal (nro.2) o
los intervalos disonantes (nro5) así como la polirritmia. Chopin logró una
sonoridad completamente nueva, fluida y extremadamente cuidada-
Con el Concierto de Varsovia, de Richard Addinsell (1904-1977) en su
versión para piano solista finalizó la presentación.
Según la
explicación brindada por la pianista, fue escrito como música del filme Luz de luna peligrosa (1941, de Brian
Desmond Hurst) en atención a que la idea de utilizar como banda sonora el tema
inicial del segundo movimiento del Concierto nro. 2, opus 18, en do menor de
Rachmaninov, implicaba un cuantioso pago de derechos. La obra de Addinsell
emplea un motivo similar al del compositor ruso como episodio en un desarrollo
a partir de dos temas principales, reiterados en acordes de diferentes
intensidades y duraciones.
Este
sencillo material da por resultado una música muy eficaz.
En el
marco de una música de cámara, en el sentido más amplio del término, la maestra
Alicia Ciancio se refirió, una a una, a las obras del repertorio. No contó con
el instrumento más adecuado para abordarlo debido a la opacidad e insuficiente
densidad del sonido en gran parte de la extensión, lo que se hizo notorio en
los pasajes ligados, particularmente en los más suaves. En otros, la propia
intensidad de los acordes hizo menos notorias las referidas carencias.
La maestra
Ciancio (quien tiempo atrás interpretó el concierto nro. 1, opus 23 en si bemol
mayor, de Tchaicovsky con nuestra sinfónica) , además directora de orquesta que
ha llevado a cabo un extenso trabajo con las orquestas escuela, abordó dos sonatas de Beethoven, como casi
todas las del compositor, de gran demanda técnica, y otras obras también de
gran requerimiento, como los estudios de Chopin; su dominio técnico de pasajes
siempre comprometidos, rápidos en su mayor parte, las polirritmias que tanto
unas como otras obras tienen en partes de su extensión, hablan de la solidez de
su formación y del modo en que maneja su repertorio.
Dueña de
un particular carisma, hizo notoria tanto su capacidad en lo estético y formal
de las obras como su dedicación a la música.
Eduardo
Balestena

